Testimonios de nuestros donantes de sangre

Donantes de Sangre en Uruguay

Una historia emblemática

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En Uruguay, vive la familia Martínez son trabajadores de Raigón, un pueblo pequeño de 1500 habitantes a 7km de la ciudad de San José y a 100 km de la capital del país. Nunca olvidaron un preciado regalo que tanto anhelaban sus hijos: Sonia y Cristian.

En el año 1999 tenían 21 y 16 años de edad; y fue cuando estos dos jóvenes trabajadores rurales vieron cumplido su deseo al ser obsequiados con una moto por parte de sus padres, comprada con mucho sacrificio.

Una noche muy fría de invierno de ese mismo año Cristián volvía de trabajar en dicha moto y Sufrió un accidente con consecuencias graves, entre otras cosas, con amputación de uno de sus miembros inferiores, que lo llevaron a múltiples cirugías, y muchos meses de internación. Hubo que proporcionarle más de 100 unidades de sangre por lo que fue el paciente que más transfusiones recibió en la historia de aquella institución médica
Su grupo sanguíneo era A Rh neg. Igual que su hermana.

Sonia nunca había donado sangre y desconocía de que se trataba; pero ahora 15 años después recuerda que donó varias veces para su hermano, la última vez cuando el aún estaba en block con riesgo de vida, relata que hizo una donación directa, la que fue histórica en aquel lugar.

En los tiempos actuales, puede parecer inadmisible esta historia, pero lo que importa es que Sonia fue la heroína que salvo a su hermano, y desde ese momento, se hizo donante voluntaria.

La decisión de Sonia es un ejemplo de actitudes altruistas y solidarias que invitan a ser reproducidas por todas las personas sensibles al sufrimiento de sus semejantes. Y para que así, todas las historias concluyan como la vivida por Cristian , quien ahora con 31 años, continúa trabajando en el campo, se casó y tiene a esta hermosa niña, a la que vemos a su lado en la foto.

Es una imagen, que podría interpretarse como un emblema del compromiso solidario al que todos debemos abrazar convirtiéndonos en donantes voluntarios: “Dar vida en vida varias veces en la vida”

 

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VANESSA FARIÑA brindó un testimonio de su accidente de tránsito para el Hemocentro Regional de Maldonado.

Vanessa Fariña

Luego de su accidente se ha recuperado física y emocionalmente. Ha finalizado su carrera como enfermera y actualmente es donante voluntaria de sangre

“Mi nombre es Vanesa Fariña, tengo 30 años; soy de Bella Unión – Artigas y vivo desde  hace 15 años en Maldonado; soy casada, y tengo 2 hijas: Cintya  (12 años) y Siomara (4 años).

Hace algunos años salí  de mi casa, me dirigía hacia mi trabajo; iba en moto y al llegar a la esquina de Las Delicias y Avda del Mar tuve un accidente.

A partir de ese día vida cambió por completo y la de mi familia también. Fue un período largo de recuperación en el cual estuve un mes internada; un mes donde no recuerdo nada del accidente  ni de las dos primeras semanas de internación. Un mes bastante difícil en el que mi esposo estuvo todo el tiempo acompañándome y en el que mis hijas estuvieron en la casa de mi mamá de un día para el otro, porque su mamá no regresó de su trabajo como todos los días.

Fueron muchas cosas que fueron cambiando, fue un largo proceso del cual aún  estamos pasando por diferentes etapas.

La consecuencia de ese accidente determinó que perdiera mi pié en ese momento derivando  en una amputación de la rodilla de para abajo.

La primera urgencia que tuve fue la necesidad des ser transfundida, necesite que me donaran sangre porque mi vida corría riesgo; corría riesgo porque había perdido de demasiada sangre; y si no me donaban sangre y si no me transfundían podía morir a causa de una anemia grave que se me produjo por la pérdida masiva de sangre.

Es muy importante que tomen conciencia de que en cualquier momento les puede pasar lo que me pasó a mí, o algo parecido y pueden llegar a necesitar de los demás. La sangre fue muy importante para mi, porque el hecho de haber perdido la pierna no fue tan importante como la pérdida de sangre que padecí y la necesidad que tuve de que los demás me donaran sangre a mi.

Por favor donen sangre, es muy importante,  le pueden salvar la vida de alguien; tomen conciencia de que deben respetar las normas de transito, pero también deben ser donantes para ayudar a los demás y para en un futuro poder ser ayudados. Porque a todos les puede pasar. Debemos tomar conciencia.

Como madre, aconsejo que partamos de la base con nuestros hijos,  eduquémosle  de lo importante que es y cambiemos el futuro. Hagamos que las nuevas generaciones sean consientes de las necesidades que pueden tener en un futuro… y los demás niños. Ayudémoslos a tomar conciencia, informémosles de lo importante que de la donación de sangre, y que de  toda situación uno puede  salir adelante y seguir luchando, que no se termina ahí;   porque mientras hay vida hay esperanza.”

 

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“DONAR SANGRE ES HONRAR LA VIDA”.

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La Vida… esa energía que proviene… de los confines del Universo, ese milagro que nos permite disfrutar de nuestro seres queridos, de nuestras actividades diarias, de nuestros éxitos y fracasos.


La vida nos enseña… a vivir. Y … a mí me ha enseñado que aunque para el Universo soy un ser anónimo, hay muchas personas que están dispuestas a salvar mi vida y la de otros anónimos, que como yo, han necesitado del otro.
Desde el año 2006, padezco mieloma múltiple grado III… con solamente 42 años, tuve que realizarme un transplante de médula ósea autónomo. Creí que el mundo se me desmoronaba, y pensaba constantemente en mis dos hijos pequeños, 4 y 10 años, en ese momento.


Necesitaba donantes de plaquetas compatibles con mi grupo sanguíneo para mi recuperación del transplante… y no fue tan fácil. Gracias a las gestiones de la Organización Solidaria de Donantes de Sangre N° 219 de Salto , al cual pertenezco junto con mi esposo ( donante voluntario ) desde antes de haberme enfermado, pero sobre todo… gracias a la buena disposición de un amigo de la infancia, que casualmente … o no… es donante voluntario, y compatible conmigo, recibí el preciado tesoro… que contribuiría a salvar mi vida.


En ese instante, comprendí la verdadera y vital importancia de donar sangre. Un acto tan sencillo como ese, un instante tan efímero … puede salvar, o prolongar la vida de ¡tantas personas!.


A mí, me la salvó en ese momento, y …para confirmarme que es importante la donación voluntaria, la vida… me volvió a poner a prueba, y en el año 2011, tuve que volver a ser transplantada, y … nuevamente, mi apreciado amigo… donó sus plaquetas … así como debe haberlo hecho muchas otras veces, y así como lo hacen muchas otras personas.


Y … entonces, reivindiqué y vanaglorié el acto de la donación de sangre. Siempre que haya un ser dispuesto a perder 10 minutos de su vida, para donar sangre, habrá cientos de personas que ganarán años de la suya… pués aquí estoy yo , aún … trabajando en la honrada tarea de enseñar y acompañando el crecimiento de mis hijos, que son la luz de mi vida… luz que fue avivada en esos actos de amor de la persona que estuvo dispuesta a “perder “ su tiempo, para que yo obtenga el elixir de la sanación… unas cuantas miles de plaquetas sanguíneas .


GRACIAS, en mi nombre, el de mis hijos, mi esposo, y toda mi familia… a todos los donantes voluntarios de SANGRE…y les suplicamos… ¡ SÚMENSE, MULTIPLÍQUENSE!… pués , reflexionen ¡cuán vulnerable es el ser humano, cuan frágil es el preciado cristal de la vida!… y por ello, hay que honrarla… cuidándola y preservándola, y les aseguro… que una de las maneras, tan SENCILLA como AMOROSA …es ¡¡DONAR SANGRE!!.

Ana María Grassi

 

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“Mi nombre es Gabriel Darricarrere, tengo 28 años y desde el año pasado soy médico general.

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Hace mucho tiempo deseo contribuir en el desarrollo de la salud como un logro activo, no simplemente como unos rangos normales entre los que deberíamos estar.
Es un deseo, como una voz interna. Y la historia empieza con una donación.

La primera vez que doné sangre fue en el hospital donde realizaba mis prácticas médicas. Para quien donás? Me preguntaron. No sé, para el que más lo precise. Respondí. Me dijeron que sería para una viejita que no tenía familiares ni acompañantes. Y así doné tres veces más, sin saber para quien sería mi sangre.


En mi grupo de amigos teníamos un deseo parecido pero a nivel social. Siendo casi todos profesionales queríamos volcar parte de nuestro tiempo y nuestras energías en mejorar la sociedad y de manera voluntaria. Creemos que podemos hacerlo siendo nexos, entre aquellos que precisan algún tipo de ayuda y los que quieren ayudar. Nace entonces nuestra propia organización, Uruguay Entre Todos. Nos maravillamos al descubrir la enorme cantidad de personas que quieren ayudar, somos increíblemente solidarios.
Y juntando estos deseos fue que conocí al Servicio Nacional de Sangre (SNS), donde me recibieron con las puertas abiertas. Vimos que podíamos dar una mano en las campañas de Promoción de Donación de Sangre, promocionar la donación espontánea y voluntaria. Promocionar la donación de un recurso imprescindible para la superviviencia de algunas personas, un recurso que no se puede fabricar y que nuestro cuerpo lo produce constantemente.
Empezamos difundiendo en las redes sociales. Después hicimos una campaña de donación de sangre en una zona franca que nuclea muchas empresas. Fueron unas jornadas de mucho éxito.
Al año siguiente hicimos una promoción a nivel de Universidades. Fuimos a universidades privadas y estatales, dando charlas en los salones de clases hacia los alumnos y profesores.
En esa misma campaña, realizamos un cartel que extendíamos a lo ancho de la calle del cruce entre Ocho de Octubre y Garibaldi. Repartíamos folletos, globos rojos, nos disfrazamos de una gota de sangre, cantábamos, explicábamos la importancia de donar. Lo hicimos durante tres días seguidos.
Nosotros mismos como grupo de amigos donamos un mes antes del día internacional del donante. Lo hicimos simbólicamente y como forma de preparar nuestra propia campaña.

Por momentos me miraba a mi mismo y me preguntaba, que estoy haciendo? Parezco un loco. Un médico saltando con un cartel, entregando globos rojos, promocionando la donación de sangre. No es mi trabajo ni es mi especialidad. Pero soy consciente de lo que forma parte. Son energías que crean algo sumamente positivo. Creamos conciencia, creamos salud.
Como se disfrutan estos tintes de “locura”.

Agradezco al SNS por su servicio tan cálido y humano y al grupo de amigos que se prendieron en esta aventura.”

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